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 Can anybody hear me? {Hugo B. Wilder}

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Jeremy J. Van Strauss

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MensajeTema: Can anybody hear me? {Hugo B. Wilder}   Lun Mayo 14, 2012 12:50 am

Salió de casa corriendo, con las lágrimas rozando cada resquicio de sus mejillas, su labio inferior sangrando y un corte en su ceja izquierda. Le dolía, le dolía mucho, pero no se había querido quedar para que su hermana o Hugo le curasen las heridas. No podía quedarse, no quería ver la cara de aquel estúpido que lo golpeaba día si y día también. Si tan solo pudiese hacerle frente sin que Deliläh y el propio ruloso corriesen peligro, lo haría sin dudarlo, pero no… sabía que si él le hacía frente todo recaería sobre sus hermanos y no, no podía dejar que ellos sufriesen los golpes y la ira de aquel inepto. Lo odiaba, lo odiaba como a nadie… al igual que odiaba a su madre por no darse cuenta de que era lo que tenía en casa, de quien estaba enamorada. Tenía su cuerpo entumecido, con más de mil moratones oscuros y algún que otro corte ya sanado gracias a las curas, y en realidad la mayor parte de su vida se la pasó así. Pocas eran las veces en las que su cuerpo se había encontrado sin siquiera un arañazo, y todas estaban fuera de sus recuerdos, todos los momentos buenos, eran usurpados por aquellas palizas.

Se dejó caer sobre el césped, sentado y oculto tras uno de aquellos grandes árboles, y apoyó sus brazos sobre sus rodillas a la vez que escondía su cara entre éstos, dejando a las lágrimas libertad para hacer lo que quisiesen hacer, para que mojasen su rostro y su ropa sin remedio alguno. Estaba harto, cansado de aquella situación, aquella situación que llevaba repitiéndose desde hacía muchísimos años y de la que nadie estaba dispuesto a sacarle. ¿Por qué la gente era tan cobarde? Si tan solo una persona lograse darle una mano, él conseguiría salir de aquello. Si tan solo su madre consiguiese darse cuenta… ‘¿Te elegiría a ti Jeremy?’ preguntó una voz en su cabeza y él tan solo soltó un bufido. –Claramente no-. Respondió en voz alta, alzando el rostro y clavándolo en cualquier punto frente a él, en aquel manto verde que se extendía kilómetros y kilómetros. Tenía suerte de tener, al menos, unas buenas vistas desde la ventana de su habitación, aunque sinceramente aquellas zonas verdes se habían convertido en un martirio para el ojiazul. Se pasó las manos por las mejillas, borrando todo rastro de llanto y se palpó la ceja y el labio con los dedos, notando la hinchazón que habían provocado los golpes. Suspiró con suavidad y negó con la cabeza, intentando, quizá, quitarse aquella somnolencia que había causado el dolor junto con las lágrimas derramadas.

Miró a su alrededor. Nadie trabajaba. Los del capitolio les había prohibido recolectar, pues la cosecha se acercaba y debían estar atentos a “otras cosas” según ellos, pero Jeremy no conseguía adivinar que otras cosas querían que hiciesen. ¿Despedirse de sus familiares? ¿Festejar que los juegos llegaban? Para nada, Jer no quería hacer ni una cosa ni la otra, simplemente quería olvidar que aquellas dichosas manipulaciones existían, quería creer que todo era igual que los días normales, desear que ninguno de sus nombres, tanto de Deliläh, como de Hugo, como el propio, saliesen de aquella urna el día indicado. Resopló con pesadez, nuevamente y se pasó las manos por la cara. ¿Por qué aquella vida? Con la de sitios en los que podría haber nacido, y le había tocado aquel. Se dejó llevar por sus pensamientos justo cuando unas pisadas en la hierba le hiceron alzar la mirada, aún con la ceja y el labio sangrando y la cara medio mojada. –Hugo…-. Susurró, mirando detrás de él como si esperase ver aparecer a su padre o a la pequeña con él, pero venía solo. Le dedicó una amarga mirada, fuera de lo común en él que siempre sonreía, y se echó a un lado para que se sentase.
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Hugo B. Wilder

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MensajeTema: Re: Can anybody hear me? {Hugo B. Wilder}   Lun Mayo 14, 2012 8:49 pm


Hugo se encontraba tumbado bocabajo sobre el jergón pajizo, que hacía las veces de cama, cuando un golpetazo se escuchó en la planta baja. Su casa, más parecida a un cobertizo o granero, poseía de dos niveles que separaban las zonas comunes del lugar de descanso. Sin embargo, esa separación no servía de nada puesto que la planta de arriba era abierta, con escalera de mano, y todo cuando ocurría se podía escuchar con la misma claridad. Él sólo se removió y escondió la cara bajo el almohadón, no queriendo ser partícipe de la espantosa –con toda probabilidad- escena que se desarrollaba abajo. El golpe había traído consigo un invasivo olor a sudor y alcohol, por ese motivo Hugo se encontraba asqueado y con la nariz arrugada, mas tenía la clara certeza de que aquello no era lo peor. Escuchó la voz ronca y alta de su padre pronunciar un insulto con su pesado acento del sur. Se encogió un poco al escuchar el siguiente golpe, parecido al sonido que se hace al dar una palmada, acompañado de un quejido. Sabía que acababa de darle un guantazo a Jeremy, pero el miedo ya había paralizado sus músculos. Otro insulto, otro golpe, y después otro y otro, y otro más. Con cada sonido que llegaba hasta él, Hugo se encogía temblando como un niño en el jergón. No podía soportarlo. Los quejidos doloridos de Jeremy le atravesaban el corazón y su mente, su conciencia, le culpaban por no hacer nada. Pero, ¿qué podía hacer él?

¡Papá, por favor…! —. Hugo pudo escuchar el sollozo contenido de su hermana, que parecía acabar de llegar. Probablemente, había dado de lleno en la escena y aquella suplica escapó de sus labios. Imaginar el precioso rostro de su hermana reflejando todo el dolor, logró convencerlo de levantarse y bajar. Procuró no mirar a su padre, ni a Jeremy, pero fue inevitable captar el movimiento del cinturón en el aire y el sonido del aire cortado que le siguió. Agarró a su hermana de los hombros, dando la espalda a la escena, y la abrazó ocultando el rostro de ella en su pecho. Besó su cabeza y rezó para sí mismo a ese Dios en el que jamás había creído, para que todo acabase pronto. Tras varios minutos, Hugo alejó a su hermana y le secó las lágrimas. —Ve arriba, Lils, y no bajes —pidió, pegando los labios a su frente. Deliläh asintió en silencio y se alejó de él, justo en el momento que Jeremy se levantaba y escapaba como un huracán de la casa. Su padre pretendió seguirlo, pero sus reflejos dormidos por el alcohol hicieron que tropezase y cayese sobre una de las sillas. Hugo no hizo nada, ni un movimiento, ni un asomo de ir a ayudarle. Se quedó mirando a su patético progenitor mientras se ponía torpemente en pie. Éste intentó decirle algo, pero Hugo no entendió sus palabras enredadas. Sacudió la cabeza y dio unos pasos lejos suyo, caminando hasta la puerta. Lily estaba bien, su padre ya se había desahogado y, por otra parte, a ella nunca la había tocado. Necesitaba ver a Jere, necesitaba abrazarle. Arrullarle y consolarle, curar sus heridas y darle el afecto que su padre le quitaba. Abrió la puerta y esta vez sí comprendió a su padre.—No te atrevas a ir tras él, mocoso —farfulló, pasando el dorso de la mano por la boca para limpiarse la capa de sudor que solía crearse sobre su labio superior, por el esfuerzo que le causaba golpear.

Hugo fingió no escucharle, y cerró, procurando no dar un portazo a pesar de que se moría por hacer eso y mucho más. No tenía que pensar demasiado para saber dónde estaba su hermanastro. Le conocía mejor que nadie y buscaría un sitio aislado y tranquilo, lejos de miradas a las que dar lástima. Le vio sentado junto al árbol, después de haberse alejado un poco de las viviendas del Distrito 11. Estaban cerca de los campos y era peligroso, pero no había ni una sola persona que pudiese acusarles de nada. Caminó hasta él, con pasos lentos y precavidos, como quien se acerca a un animal salvaje y herido. Cuando éste advirtió su presencia, Hugo suspiró al ver su rostro. Su corazón se encogió de pena y acabó cayendo de rodillas frente a él, con los ojos llenos de lágrimas de culpabilidad.—Lo siento tanto... —susurró con un quebradizo hilo de voz, sin saber qué más decirle. Sin saber siquiera si podría tocarle, o aquello lo lastimaría más.

756 palabras
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Can anybody hear me? {Hugo B. Wilder}

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